Alfredito Linares

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El próximo 29 de diciembre en el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas, se le rendirá tributo a Alfredito Linares, músico peruano radicado en Cali.

Desde los cinco años, el maestro Alfredo Linares, peruano de nacimiento pero caleño desde hace más de 20 años, vive la salsa. Su habilidad por interpretar el piano lo heredó de su padre, quien también tocaba mandolina y guitarra. Cuenta con nueve discos de estudio y cerca de once colaboraciones.

Las primeras melodías que el maestro interpretó fue de la mano de un profesor particular que su padre le pagó para encontrar las bases del latin jazz y el fox, ‘adn’ de la salsa. Cuenta él que tenía cerca de cinco años de edad.
Sin embargo, su formación profesional como músico inició en el Conservatorio Nacional de Perú, ubicado en Lima, donde su madre lo inscribió para que acudiera a tomar clases de piano.

“Tenía todo el entorno familiar para iniciar mi formación, pues ya había hecho algunos acercamientos con la música”, explica Alfredo Linares sentado frente a su piano que tiene en su casa en el barrio Obrero.
Y es que las primeras influencias del maestro Linares tienen que ver con Cuba, cuna del son, la guaracha y el bolero. También el lugar de origen de grandes grupos como el Trio Matamoros, Los Compadres y Los Ahijados.

Eran los años 50 y ya se escuchaba en la isla de Cuba a Peruchín, Roberto Fax, Bebo Valdés, Lino Frías y Sonora Matancera. Su padre tenía 20 pianos en su casa y una de las anécdotas es que un día cualquiera la Sonora Matancera utilizó uno de esos en una presentación en el Perú, fue su primer acercamiento con la fama.

Durante su paso por el conservatorio, el pequeño Linares aprendió el jazz y el latin jazz que ya interpretaba Mongo Santa María, sin embargo, para el año de 1957 su padre fallece y le deja a cargo un grupo musical con el que daría sus primeros conciertos.

“Yo empecé a incursionar con temas como “Yo Traigo Boogaloo”. La influencia del jazz era notoria y fue cuando decidí tomar los patrones jazzísticos para producir en mi piano”, explica Linares.

En ese entonces, año 1960, ya había culminado sus estudios de música donde aprendió a tocar el piano y el bajo, vibráfono, guitarra, saxo, trompeta, conga, bongó, flauta y timbales.
El éxito de sus primeras interpretaciones lo llevaron al punto de ser contactado por artistas del momento para interpretar canciones, así le sucedió con la Sonora Antillana de Nico Estrada, con quien grabó la canción “En el nombre de Dios”, con tal éxito que para el año de 1965 inició su primera gira por Argentina.

“Uno de los primeros temas que grabé fue “El Pompo”, una guaracha que hice para el sello Suramericana de Perú con Pepe Hernández, el bajista de la orquesta” explica el maestro mientras toca apartes de la canción en su piano.
Hacia la década del 70, Linares tuvo sus primeros acercamientos con Cali, fue precisamente para el Festival Panamericano realizado en febrero de 1970 en el Estadio Pascual Guerrero. En éste lugar tuvo la posibilidad de alternar con la Sonora Matancera, Gran Combo, Ricardo Ray y Bobby Cruz, Nelson y sus Estrellas y Los Supremos de Colombia.

“Yo recuerdo que un amigo que estaba conmigo en el Hotel Tequendama de Bogotá me dijo que tenía que conocer Cali porque de lo contrario no conocía nada. Llegamos a las casetas de la Feria y fue impresionante ver que centenares de personas bailaban en cada una”, explica el maestro Linares.

Y es que hace más de 20 años llegó a la capital del Valle para radicarse en el barrio Obrero, un icónico sitio de la ciudad donde se respira y ofrece salsa todo el tiempo. Hoy en día disfruta de la vida y en la Feria de Cali del Encuentro de Melómanos y Coleccionistas que este año le rendirá tributo.

“Es de aplaudir lo que hace Corfecali con los melómanos, es muy satisfactorio. Yo todavía soy un melómano en mi corazón porque sigo comprando discos por caros que sean”, dice el maestro Linares.
Ya estando en la ciudad radicado, los artistas locales lo animaron a visitar los bares y discotecas de la ciudad que para entonces ofertaban desde el jueves los desafíos de salsa, donde bailarines mostraban sus mejores pasos en la pista de baile.

Las canciones que se escuchaban en estos espacios eran la conocida “Descarga Linares”, “El Pito”, “Yo Traigo Boogaloo”, “Mambo Rock” y su éxito “Tiahuanaco”, una descarga de piano que estremeció cuerpos en las discotecas de la ciudad.

Tal como los primeros discos, para éste año tiene una fusión musical con su hijo Jhon Leni de la canción “Tihuanaco”. La canción trae piezas sonoras en homenaje a los pianistas más destacados. Ésta producción es hecha por Gonzo González desde Houston, Estados Unidos.

Por ello, su corazón siempre está con Cali, pues “los caleños son una gente muy especial, ellos viven la salsa. Vemos en los sitios cuando llega cada uno con su maraca y bongó, eso lo anima a uno”, puntualizó el maestro Linares.

Entrevista: Diego Andrade
Texto: Andres Felipe Carmona